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Dolor crónico

El dolor es el síntoma más frecuente de la especie humana.

Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, si atendemos a su duración, existe el dolor agudo y el dolor crónico, siendo este último el que persiste más de 6 meses.

El dolor crónico puede extenderse meses o años, aunque se haya solucionado la causa que lo provocó, por lo que la medicina convencional es poco efectiva frente al mismo, ya que basa las acciones terapéuticas en analíticas y pruebas diagnósticas de imagen como radiografías o resonancia magnética y, el dolor crónico no es objetivable mediante ellas. Generalmente y, tras una larga peregrinación por consultas de diversas especialidades, la persona se encuentra con la única alternativa de tratamientos paliativos para el dolor con desproporcionados efectos secundarios frente a la poca efectividad.

Si estás leyendo esto es porque quizás lo estés padeciendo y puede que tengas este tipo de pensamientos y/o sentimientos

“Va todo bien… pero a mí me sigue doliendo”
“La lesión ya no está…. pero me duele… no lo entiendo”
“Me encuentro mal…Tengo dolor… no lo comprendo y, además, mi entorno tampoco”.

Ha desaparecido la evidencia de daño y ha surgido una enfermedad invisible de gran impacto en la calidad de vida.

La falta de recursos terapéuticos mediante medicamentos combinada con la incapacidad para realizar actividades laborales, domésticas y deportivas, va sumergiendo a la persona en una vida que nada tiene que ver con la que antes tenía. Al no comprender lo que está sucediendo, empieza una dura e intensa lucha contra el estigma de estar “exagerando o inventando” su dolor.

El dolor agudo es debido a un daño (por ejemplo, debido a una quemadura o una herida) y tiene el objetivo de ser una alarma para que lo evitemos. Este sistema de alerta es importante y necesario en nuestra vida, por lo que existen medicamentos muy efectivos para aliviar este dolor agudo. De la misma manera, cuando aparece un dolor crónico se busca también algo para mejorarlo, pero no existe.

La explicación nos la ha dado la neurociencia mediante el concepto de dolor primario y secundario :

Dolor primario es derivado de un daño, es decir, de una lesión o enfermedad: es la información del cuerpo al cerebro de que algo está dañado mediante un impulsos nerviosos.

Dolor secundario es la reacción de la mente al dolor primario: son pensamientos, sentimientos, emociones y recuerdos asociados al dolor.

Paradójicamente, mediante imágenes de resonancia magnética (aquellas que clásicamente se utilizan para detectar la lesión orgánica que provoca el dolor crónico), se ha observado que la actividad cerebral de personas con dolor crónico es exactamente igual que la de personas con dolor agudo, ya que errores de funcionamiento de nuestras redes neuronales graban, memorizan, evocan y amplifican la señal de dolor de forma automática e involuntaria: así, gracias a los avances de la neurobiología se ha demostrado que la persona con dolor crónico no inventa ni magnifica, SU DOLOR, EXISTE. Y esto para quien lo padece, sé que puede ser un alivio.

La mejoría aparece cuando la persona se convierte en alumno y recibe la información adecuada para comprender cómo funciona nuestro sistema nervioso, entender qué está sucediendo y conocer la existencia de mecanismos propios de inhibición del dolor.

Este es el primer paso para conseguir mejorar la calidad de vida.

Crearemos un puente entre la situación actual y la deseada, transformando creencias limitantes como “no puedo” en afirmaciones de empoderamiento como “estoy en el camino correcto”.

Salud Neuro Postural
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