Dolor de espalda
El dolor de espalda es una de las molestias más comunes en la población, y a menudo
buscamos sus causas en factores externos como largas horas frente al escritorio o malas
posturas en el trabajo. Para continuar con nuestra vida diaria solemos tapar este dolor con
medicación, poniéndonos la manta eléctrica o inscribiéndonos en una actividad deportiva.
Sin embargo, la realidad está específicamente en el aumento del tono muscular, las
desalineaciones articulares y la influencia del sistema nervioso autónomo. Por eso, esas
medidas bien intencionadas acaban siendo inútiles y vivimos normalizando esas molestias
hasta que su intensidad, nos para y no nos permite seguir con la vida que queremos llevar.
El dolor de espalda es un indicador de la regulación de nuestro sistema nervioso y
biomecánica y la eficacia del Programa Salud Neuro Postural® se basa en este abordaje integral.
El tono muscular elevado es una respuesta fisiológica que puede estar vinculada al sistema nervioso simpático, encargado de activar el cuerpo en situaciones de alerta. Cuando nuestro sistema nervioso autónomo presenta un desequilibrio aparece un aumento del tono muscular manteniendo los músculos en una leve contracción de la que no somos conscientes.
Esto no solo genera dolorosas contracturas, sino que contribuye al estrés mecánico debido a la rigidez articular y limitación del rango de movimiento causando desalineaciones articulares.
Por ejemplo, la tensión muscular prolongada en la región lumbar o cervical puede alterar la posición natural de las vértebras, afectando la biomecánica y generando una cascada de compensaciones en todo el cuerpo.
Esto a su vez sobrecarga estructuras como ligamentos, discos intervertebrales y nervios, amplificando el dolor y perpetuando un círculo vicioso.
Las raíces profundas del origen se encuentran en cómo el sistema nervioso interpreta nuestro entorno. Cuando el sistema nervioso simpático domina, se suprimen los procesos de relajación y regeneración propios del sistema parasimpático.
Este desequilibrio no solo impide que los músculos se relajen, sino que también reduce la capacidad del cuerpo para autorregularse y recuperar su alineación natural.
Por supuesto, factores externos como las posturas mantenidas o movimientos repetitivos sí pueden contribuir, pero tratar el problema solo desde esa perspectiva es insuficiente.
La clave está en abordar el origen: el sistema nervioso y la alineación articular.